lunes, 5 de agosto de 2013







AGOSTO 2013. INICIO. En la zona metropolitana del viejo estado de Veracrúz, justo en la ciudad de Alvarado, vive la joven y hermosa Alma Del Mar, quien arduamente trabaja en un modesto puesto de pescado del mercado municipal, desde que es una chiquilla, pues ayuda a su padre, Salvador Del Mar, quien se dedica a la pesca, y entre los dos tratan de sacar adelante al pequeño Lalito, hermano menor de Alma, el cuál está gravemente enfermo y sus medicinas resultan caras. Es doña Alcina, una vecina de la vecindad en la que viven, quien cuida de Lalito para así ayudar a Alma y Salvador, hombre el cuál es duro con su hija debido también a su alcoholismo. La enfermedad de Lalito empeora un día y a Alma no le queda más remedio que acudir al viejo Prisciliano Uscanga, un malvado agiotista que siempre ha estado detrás de la muchacha y a quien esta acude para suplicarle que le haga un préstamo a largo plazo para así internar al pobre Lalito. Prisciliano, astuto, propone a Alma darle el préstamo a cambio de que ella se entregue a él pero ella no acepta.

A la orilla del mar, Salvador habla con Cristos, su compadre, quien el aconseja que se olvide de gastarse todo su dinero en la bebida y se dedique a Lalito pues Alma no se da a basto todo el día en el mercado vendiendo el poco pescado que éste logra atrapar. Salvador culpa a la madre de sus hijos por todo lo que les sucede pues los abandonó cuando Lalito tenía apenas unos meses de nacido. Cristos no es tonto y conoce la verdad y alienta a su amigo a que deje de culpar a esa mujer por sus males pues si lo abandonó fue precisamente porque con su vicio y la violencia que lo cegaba por amor a ella, hicieron que la mujer escapara lejos, donde él no la encontrara.

Alma busca que le presten dinero por todo Alvarado sin lograr que alguien se apiade de ella pues tiene deudas por toda la ciudad. Llora ante Alcina y Lucho, el hijo de Cristos, quien le ofrece los pocos ahorros que tiene pero que no son suficientes para internar al grave Lalito. Alma llora amargamente pues teme perderlo. Lucho, quien siempre ha estado enamorado de ella, le propone que se case con él pues está dispuesto a trabajar duro para que ni a ella ni a su hermano les falte nada. Alma lo rechaza, pues solo puede ver a Lucho como otro hermano puesto que crecieron juntos.

Prisciliano piensa en Alma, a la cual desea por sobre todas las cosas y a la que Eduviges, su esposa, odia por sobre todas las cosas pues es hija de la mujer de la que siempre estuvo enamorado su marido. El matrimonio discute sobre el asunto y el hombre defiende a Leonora, la madre de Alma, asegurando que era una mujer intachable pero Eduviges no olvida que esa mujer acudió a su marido la misma noche de tormenta en la que huyó del pueblo, y todo a cambio de dinero que ella está segura que éste le dio.

Lalito se encuentra debatiendo entre la vida y la muerte por lo que Alcina lleva a una curandera a la humilde casa de los Del Mar. La curandera hace su trabajo pero predice que al pequeño le queda poco tiempo de vida. Al enterarse de ello, Alma y Salvador se abrazan y lloran y él acude a Prisciliano, quien le dice que solo le prestará el dinero si Alma se lo pide por lo que el perdido padre exige a su hija que vaya a la casa del hombre y le pida el dinero prestado. Ella no lo desea mas Alcina le aconseja que lo haga por el bien de su hermanito por lo que Alma acude aún en contra de su voluntad.

Lucho sufre por el amor de Alma y se desahoga con Cristos, quien le aconseja a su hijo que se olvide de la muchacha la cuál está llena de problemas que él podría acarrear. Lucho llora pues sufre por no poder ayudarla y culpa a la madre de ella por haberlos abandonado. Cristos asegura a Lucho que Leonora se vio desesperada y que la culpa de todo, aunque a ellos como sus amigos les duela, es de Salvador, que nunca se ha esforzado por sacar adelante a sus hijos.

Eduviges admira una fotografía de Leonora, a la que maldice por haber sido la causante de que su marido nunca la amara y por haber enloquecido a todos los hombres de Alvarado con su belleza desde que era una jovencita. Le desea lo peor donde quiera que se encuentre y se alegra de que sus hijos sufran por todo el daño que le hizo a ella.

Alma acude nuevamente a Prisciliano, quien le hace saber la única condición para que él no solo le preste dinero, si no para que ponga el mundo a sus pies. Le pide que le de un beso amoroso mientras le muestra un fajo de billetes y Alma se niega. Intenta irse pero él la sujeta de un brazo asegurandole estar harto de sus desprecios a pesar de ser igual de perdida que su madre. Alma no le permite que insulte a su progenitora y lo cachetea por lo que el hombre la toma por la fuerza y aprovecha que están solos para intentar abusar de ella pero la muchacha inteligentemente se da cuenta de que el hombre posee un arma de fuego y la toma, amenazándolo y gritándole cuánto lo ha despreciado siempre. Prisciliano cree que la muchacha es incapaz de hacerle daño por lo que nuevamente intenta abusar de ella. Esta vez la muchacha dispara hiriéndolo en una mano. Son descubiertos por Eduviges, quien hace un escándalo de la situación y acusa a Alma de ser una golfa que quiso seducir a su marido y, a demás, matarlo. Alma sale del lugar apresurada y en medio de la lluvia llora amargamente por su desgracia. Llega a casa empapada, llorando amargamente y confesandole a Alcina lo infeliz que es. Aparece Salvador, quien exige le entregue el dinero que Prisciliano le prestó. Alma le cuenta lo que el malvado agiotista intentó hacerle y el padre, vuelto loco, acude a la casa de éste a armar un escándalo. Prisciliano está herido, no da la cara, pero Eduviges atiende a Salvador y no hace más que despotricar infamias contra su familia asegurándole que, si no se marchan de Alvarado lo más pronto posible, ella se encargará de esparcir ante la gente la verdad: Que Alma se le insinuó a su marido y que quiso asesinarlo para robarle, así como una vez le robó y se le insinuó la perdida de su madre: Leonora. Lleno de rabia, de frustración y amargura, Salvador se gasta el poco dinero que le queda en una cantina, hasta amanecer borracho durmiendo sobre una acera de donde lo recogen Cristos y Lucho, quienes intentan hacerlo reaccionar pero es imposible.

En Xalapa, Patricio Abascal, un apuesto ingeniero, vive un romance con Teresa Zambrano, hija del hombre para el que trabajó enviado por la constructora en la que labora y quien asegura amarlo por sobre todas las cosas y con quien prepara su próxima boda, situación que ha llenado de dicha a los Zambrano, quienes siempre han deseado ver casada a su hija con alguien con desendencia española, lo cuál es muy importante para ellos. Nadie sospecha que, en realidad, la aparentemente sumisa Teresa tiene un ardiente affair con alguien más.

Alcina despierta a Alma para que ésta acuda a la pescadería a trabajar. La muchacha se asombra al ver su lugar hecho un muladar y todo su pescado destrozado. Aparece Eduviges, quien le advierte que si no se marcha de Alvarado le puede ir muy mal. La muchacha llega a casa destrozada y allí Cristos le cuenta de la borrachera de Salvador, quien al volver en sí culpa a su hija de ser una perdida al igual que su madre, exigiéndole que se mache de su casa pues a su lado no desea a perdidas como ella. Alcina interfiere por Alma, defendiéndola de las acusaciones de su padre, quien no desea verla cegado por las calumnias de Eduviges.

Bernardo y Rosaura, padres de Teresa, no dejan de llenar de halagos y atenciones a Patricio, quien se despide de ellos ya que de inmediato debe salir a la ciudad de México, en donde reside con su hermana y en donde trabaja en un banco. Teresa se despide de su hombre y después Rosaura le aconseja que a pesar de haberse comprometido a ir a vivir a la ciudad de México con su marido, ella deberá obligarlo a residir en Xalapa. Teresa promete a su madre que así será y a continuación sale de casa para acudir a los brazos de Rolando, su amante.

En Ciudad de México, Silvina, muy enferma, se preocupa por su hijo y la boda que se aproxima, segura de que Teresa y su familia no son lo que todos piensan y que esa boda solo traerá problemas a Patricio. Minerva, su hija, le pide que no se preocupe más y tenga fe en que Patricio será completamente feliz.

Prisciliano, contemplando la fotografía que guarda de Leonora, la maldice por despreciarlo así como maldice a su hija, la cuál casi lo mató. Entonces ríe pues sabe que a la muchacha no le quedará más que largarse de Alvarado y seguir los pasos de su madre.

Alma no deja de sufrir por las calumnias en su contra y se queda en la modesta casa de Doña Alcina, quien se asombra al saber lo que Eduviges hizo en la pescadería. Desea ir a poner en su lugar a la mujer pero Alma se lo prohíbe y más las circunstancias pues Cristos aparece para decirle a Alma que Lalito se encuentra muy grave. Soledad acude a su hermanito, quien muere en sus brazos llenándola de dolor.

SEPTIEMBRE 2013. Salvador no hace más que culpar a Alma por la muerte de Lalito, recriminándole que si hubiera pedido el dinero a Prisciliano, de buena manera, su hermanito se pudo haber salvado. Tanto Cristos como Alcina tratan de hacer ver al hombre que está equivocado pero éste no hace más que gritar a Alma cuanto la odia y desprecia por ser igual a su madre. Soledad llora en el mar y Lucho la consuela. Ella le cuenta al muchacho qué fue lo que pasó en realidad y éste acude a golpear a Prisciliano, quien lo amenaza con una pistola y le recuerda que él tiene mucho poder y si lo matara todo el puerto se haría de la vista gorda. Lucho termina por irse.

Rosaura descubre el amorío que Teresa tiene con Rolando y asegura a su hija que si no termina con esa relación ella misma será quien le exija a Patricio que se la lleve lejos y jamás le permita regresar a Xalapa. Teresa promete a su madre que dejará a su amante pero dentro de ella sabe que no podrá pues la pasión que Rolando le hace sentir es mucho más grande que el amor que siente por Patricio.

Los Del mar entierran velan a Lalito y al velorio llegan Eduviges y Prisciliano a dar el pésame a Salvador. Allí Prisciliano se acerca a Alma y le recuerda que de haber sido buena y dócil con él otro hubiera sido el destino de su hermanito. Eduviges por su parte le confiesa a la muchacha cuánto se alegra de su pena y le asegura que lo de la pescadería fue solo el principio del calvario que le espera pues no descansará hasta destruirla. Soledad solamente llora llena de dolor y de frustración, desahogándose en los hombros de Lucho.

Patricio habla con Minerva, quien le cuenta de las preocupaciones de Silvina y de cuánta razón tiene al decir que prácticamente no conocen nada de Teresa, a quien él conoció en una discoteca de la ciudad. Patricio sin embargo se siente muy ilusionado y asegura que cuando Teresa viva con ellos en la ciudad conocerán lo maravillosa que es.

Lalito es sepultado y aunque Alma intenta acercarse a su papá él la rechaza creyendo en Eduviges y Prisciliano por lo que la muchacha se refugia en Alcina, a quien asegura no resistir más pues sabe que le esperan muchos desfortunios. Alcina le promete que ella la ayudará y que saldrá adelante como siempre pero entonces Alma le cuenta a la mujer de las amenazas de Eduviges por lo que Alcina acude a la ésta para ponerle un alto. Eduviges no hace mas que insultarla por lo que Alcina la abofetea, la toma de los cabellos, y la arrastra por su propa casa asegurándole que si se vuelve a meter con Alma o si le causa un sufrimiento más, le irá peor. Alcina se marcha dejando a Eduviges hecha una piltrafa sin lograr nada pues ahora más que nunca la mujer está decidida a acabar con Alma a como de lugar, por lo que se las ingenia para incendiar la casa en la que la muchacha vive logrando que Salvador se endeude con el dueño y vaya a parar a la cárcel, donde asegura a su hija que estará mejor, sin la vergüenza de que lo señalen en la calle por todo lo que la gente habla de ella y su madre gracias a la venenosa boca de Eduviges.

Cristos y Lucho hablan con Alcina, quien está preocupada por Soledad. El hombre cree que Salvador tiene razón y que la muchacha debe irse lejos. Él ofrece a Alcina algunos ahorros que tiene a cambio de que la mujer convenza a Alma de que lo mejor que puede hacer es irse lejos. Alcina habla con la muchacha, quien no desea dejar desamparado a su padre. La mujer le hace ver que Salvador no desea verla y que quizás en el tiempo que ella se vaya él pueda pensar las cosas, reponerse de su alcoholismo dentro de la cárcel y a ella le pueda ir mucho mejor. Alma se convence por lo que Alcina le da la dirección de una prima en la ciudad de México, la cuál la acogerá con gusto. Alma hace sus maletas y al ir por la calle se topa con Eduviges, quien le grita a la cara cuanto de alegra de que se largue y cuanto desea que no vuelva más, como hizo su madre. Le arroja una piedra, alentando a otras mujeres a apedrear a la muchacha, quien se echa a correr para llegar a la centrar de autobuses y abordar el que la lleva a su nuevo destino. Lucho, con mochila en mano y dispuesto a irse con ella, trata de alcanzarla pero el autobús se arranca. Él corre detrás y, con llanto, Alma le suplica al chofer que no se detenga. Lucho cae de rodillas vuelto un mar de lágrimas. Ve alejarse el autobús desde donde Alma lo mira, desconsolada. Ambos lloran y en silencio se dicen adiós.

En una visita a la Ciudad de México, Bernardo descubre que se ha quedado en la ruina. Cree que Patricio lo ayudará tras casarse con Teresa por lo que decide ocultar a su familia la verdad, preocupado por los excesivos gastos de su hija y su mujer, quien al tener problemas con una de sus tarjetas acude a un banco en el que se entrevista con Patricio, el cuál la atiende. La mujer se impacta al saber que él no es más que un gerente más y confiesa haber creído que él era hijo de algún empresario bancario por su descendencia española. Patricio le asegura que nada de malo tiene ser un gerente ya que su sueldo es muy bueno pero para la mujer eso no es nada por lo que le dice que siendo así las circunstancias él no se puede casar con Teresa, a la que Patricio busca para decirle cuanto la ama antes de que haya un mal entendido. Se lleva una sorpresa al encontrarla en su hotel haciendo el amor con su amante, Osvaldo, por lo que Patricio le deja claro que, en efecto, Rosaura tiene toda la raazón: Ellos no deben casarse. 
Teresa queda muda ante tal situación mientras que Patricio sufre amargamente por la decepción y manejando su auto, sin querer, atropella a Soledad, a la que acude a ayudar, preocupado. En cuanto ella lo ve se enamora a primera vista y él se sorprende con su belleza. Como compensación se ofrece llevarla a donde desea llegar. Ella al principio se niega pero él la convence y ella le muestra la dirección. Es así que Soledad llega a la colonia en la que vive Oralia, quien la recibe gustosa y le asegura que no tiene que explicarle nada pues ya Alcina la ha enterado de todo, mientras que Patricio se marcha y camino a casa no deja de pensar en la muchacha y en cuanto lo ha cautivado. Sin embargo la pena de haber encontrado a Teresa en la cama de otro lo vuelve a atormentar y al llegar a casa les cuenta a Minerva y Silvina que ya no habrá más boda.

Teresa les cuenta a sus padres que Patricio la descubrió con otro hombre. Bernardo pone el grito en el cielo mas Rosaura trata de tranquilizarlo asegurándole que quizás ha sido lo mejor pues descubrió que Patricio no es el hijo de un empresario si no un simple empleadillo de banco. Bernardo se pone aun peor y entonces confiesa a sus mujeres que no pueden regresar a Xalapa a ser el hazme reír de los demás pues él ha quedado en la ruina. Rosaura sufre amargamente pues teme a ser rechazada por la sociedad.

Patricio cuenta a Minerva porqué no se casará con Teresa y a su vez ésta se lo dice a Silvina, quien cree que a pesar de que su hijo sufre quizás sea lo mejor.

Alma llega a la ciudad llena de miedo, de dudas. Se persigna y acude a la villa a pedir a la virgen que la ilumine y proteja pues ella por si sola se encargará de salir adelante. Al darse cuenta de lo inmensa que es la capital, Alma cree que quizás allí pueda encontrar a su madre. Alma llega a la pensión de Oralia y allí se desaoga a mares pues no puede creer que su padre no le haya creído a ella y que su madre nunca haya regresado.

El Gato, uno callejero delincuente, chifla por la calle a la sensual Mirna, de apariencia vulgar y quien se contononéa para ellos. Mirna renta un cuarto en la pensión de Oralia, quien le asegura que si sigue siendo amiga de ese vago terminará muy mal. La presenta con Alma, con quien hace amistad rapidamente y a quien le propone que trabaje en el restaurant en el que ella trabaja, donde siempre están contratando muchachas bonitas. Soledad se lo agradece pues en verdad necesita ese trabajo. Cuando las dos salen, se acerca El Gato para que Mirna lo presente. Alma se siente intimidada y decide caminar para ser abordada por el vago, mientras que Mirna ríe a lo lejos por la situación. Al notar a Alma muy remilgosa, El Gato la empuja contra una pared y le asegura que él y su banda son los que mandan en la colonia y que ninguna mujer se le ha resistido nunca. La besa por la fuerza y ella le corresponde con una cachetada. El Gato reacciona pero Mirna impide que le haga algo a la muchacha y le pide que la respete pues recién acaba de llegar de la provincia y nada conoce de cómo es la vida en la ciudad.

En la carretera de regreso a Xalapa, Rolando sufre un accidente en el que pierde la vida, llenando de gran amargura a Teresa, quien en cuestión de días ha perdido a los dos hombres de su vida. Bernardo le dice que debe reconquistar a Patricio, pues si la ama realmente y se casa con ella puede pedir un préstamo al banco para que ellos nuevamente puedan darse la vida que antes se daban, mientras él se las arregla para hacer negocios nuevamente y recuperar lo perdido. Rosaura apoya a su marido.

Mirna presenta a Alma con Jesús, un mecánico del que está enamorada pero no le corresponde y que, por si fuera poco, se ha enamorado a primera vista de la provinciana, a quien Mirna lleva al lugar en el que labora. Alma descubre que no es un restaurant, si no una cantina, por lo que al recordar las palabras de Eduviges en Alvarado desiste de aceptar el trabajo.

Silvina confiesa a Minerva sentir demasiada preocupación por ella, pues se ha dedicado a cuidarla y se ha olvidado de hacer su vida. Minerva asegura haberse resignado a estar sola después de haberse divorciado, sin embargo la sufrida madre teme a que cuando ella muera y Patricio esté casado las cosas sean difíciles para su hija.

Chato le cuenta a el Gato cuánto está enamorado de Mirna, quien lo ignora por completo. El Gato se ríe de su amigo, a quien le dice que ella solo tiene ojos para Jesús, el mecánico de la colonia.

Dulce y Erik son dos jóvenes de abolengo que prácticamente han crecido solos desde que su madre murió y su padre se volvió a casar. Esto ha logrado que ellos se hayan envuelto en excesos sin importarles las consecuencias y que, caprichosos, siempre se salgan con la suya. Dulce confiesa a su hermano sentir una enorme pasión hacia Jesús, el mecánico, al cual desea seducir para divertirse.

Jesús habla con Alma, quien le confiesa su necesidad de trabajar. Jesús le dice qué difícil es encontrar trabajo en la ciudad y le aconseja que acepte lo que Mirna le propone pues finalmente si se da a respetar los clientes no tienen porque molestarla. Entonces Alma, resignada, busca a su nueva amiga y acepta trabajar donde ella, segura de que con el tiempo podrá encontrar algo mejor.

Teresa busca a Patricio, al que le suplica que la perdone y sigan con los planes de casarse. Él le exige que nunca más lo vuelva a buscar y se olvide de él. Cuando la muchacha se lo cuenta a sus padres, Rosaura exige a su marido que haga algo y presione a Patricio, a quien intenta hacer que sea despedido de la constructora en la que trabaja pero el dueño se niega pues confía demasiado en el hombre.

Mirna se porta cariñosa con Jesús, a quien le pide que le haga caso. Él confiesa haberse enamorado a primera vista de Alma y pide a Mirna que la cuide, pero Mirna, celosa, va y se lo cuenta a El Gato, quien asegura también estar interesado en la provinciana. El Gato y Tania se proponen conquistarlos y ésto causa enfado a Chato, quien confiesa a Mirna estar perdidamente enamorado de ella. Ella solo se burla de él y le jura que jamás le corresponderá.

Patricio no deja de pensar en Soledad y les habla de ella a Silvina y Minerva, quienes le aconsejan que is su corazón le dicta buscarla entonces lo haga y sea feliz con la mujer que él elija para su esposa. Patricio pide a su hermana que ella también rehaga su vida.

Alma trabaja en el bar y se da a respetar entre los clientes. En poco tiempo se vuelve una gran atracción para el lugar y el ser la favorita despierta los celos en Mirna, quien le aconseja que no haga tanta amistad con Jesús, el cuál a pesar de parecer bueno no lo es. Mirna ni se imagina que justo esa noche tras ir a recogerla al trabajo, Jesús le declara su amor a Alma y le pide que sea su novia. Ella le pide tiempo para corresponderle.

Teresa está cansada de la presión de sus padres, a quienes dice que Patricio no la perdonará jamás y le ha pedido que lo olvide. Bernardo no lo acepta y entonces acude al hombre para exigirle que se case con su hija pero Patricio se niega y le pide a Bernardo que no intente obligarlo o de lo contrario se verá obligado a hablar en público obre las infidelidades de su hija. Bernardo, molesto, pide consejo a Rosaura, quien cree que lo mejor será que Teresa se embarace y haga creer a Patricio que ese hijo es suyo. Bernardo no lo acepta pues lo último que quiere es terminar de manchar la reputación de su hija.

Alma es molestada por El Gato, quien le asegura que tarde o temprano será suya. Está a punto de besarla por la fuerza pero son sorprendidos por Oralia, quien amenaza al vago con echarlo a la policía. Alma llora y asegura estar harta de los acosos del hombre, quien espera a Mirna en una esquina y la amenaza con una navaja exigiendole que se apure a convencer a Alma de ser suya pues se lo prometió y ya ha pasado tiempo sin que la jarocha le sonría una sola vez. Mirna le exige paciencia y le asegura al hombre que la provinciana será para él en cuerpo y alma tarde o temprano.

Alma y Patricio se encuentran y él la invita a tomar un café en el que los dos hablan de sus vidas. Al saber que ella no desea trabajar más en el bar, Patricio le promete que la ayudará a conseguir un trabajo así como la recomienda una escuela abierta pues Alma desea culminar sus estudios de preparatoria y estudiar la universidad abierta. Ella, agradecida y contenta, le da un beso y lo abraza, prometiéndole que no le fallará.

Minerva conoce al doctor Enrique Cisneros, quien le aconseja que vuelva a trabajar como psicóloga infantil en una clínica en la que él labora. Alentada por Silvina, la mujer acepta y se da cuenta de que el doctor está interesado en ella por lo que se comporta de manera nerviosa ante él, quien cree que se ha enamorado de ella a primera vista.

Después de muchos años, Leonora regresa a Alvarado y Alcina le cuenta las desgracias que han embargado a la familia que abandonó. Acude a la cárcel a visitar a Salvador, quien no hace más que culparla de las fatalidades de él y sus hijos, acusándola de ser una cualquiera y ambiciosa. La mujer es defendida por Lucho, quien pide al alcohólico que no hable así de la madre de sus hijos. 

Cristos habla con Leonora, quien sufre por la muerte de Lalito y llora amargamente asegurando que se fue lejos a buscar oportunidades, superarse para regresar después por sus hijos. Es consolada por Cristos, quien asegura entenderla y le desea lo mejor. Le dice que Alma se fue a la ciudad de México por lo que Leonora decide que buscará a su hija y enmendará el pasado. Lucho le pide que lo deje acompañarla pero Cristos se niega rotundamente.

Silvina sufre en silencio pues teme a que sus hijo un día sepan que su padre no murió y que es un importante millonario que los abandonó por hacer su vida con otra mujer.

Dulce coquetea con Jesús y es vista por Mirna, quien le arma un escándalo a la muchacha. Jesús corre a Mirna y se disculpa con la burguesa, quien impulsivamente lo besa sorprendiendo a El Gato y Chato, quienes observan todo desde lejos.

Bernardo ha vendido todo cuanto posee en Xalapa huyendo de sus deudas y también de las amistades dispuesto a comenzar en la ciudad de México. Descubre que durante su ausencia Rosaura se ha hecho de un amante por lo que decide que la mujer se las pagará poco a poco.

El gato le hace pasar un mal rato a Jesús, al que advierte que si no se aleja de Soledad lo pasará muy mal.

Alma se niega a regresar a trabajar en la cantina afirmando que Patricio encontrará un mejor empleo para ella. Mirna la convence de que sea su última noche en el lugar por lo que Alma acude sin sospechar que le han tendido una trampa y Mirna la ha vendido a un cliente: Bernardo, quien seducido por la virginidad de la muchacha intenta propasarse con ella. Afortunadamente llega Patricio, quien al escucharla acude a defenderla y la saca del lugar, sorprendiendose ambos hombres por el encuentro. Patricio saca a Alma mientras que Bernardo exige a Mirna que le devuelva su dinero. Patricio protege a Alma, quien se refugia en sus brazos y eso hace que él sienta que se ha enamorado de ella.

Dulce se ha aferrado a Jesús y asegura a Erick estar perdidamente enamorada. Erick le aconseja que se olvide de él pues su padre jamás aceptaría que se enredase con alguien como el mecánico. Dulce asegura que Leonora, su madrastra, es buena y comprensiva por lo que confía en que ella la ayudará.

Leonora se presenta en la casa de Oralia y allí ésta le cuenta todas las peripecias de Alma, a quien Leonora decide que recuperará poco a poco por lo que le pide a Oralia que la ayude. Alma se presenta y las dos mujeres, madre e hija, se ven frente a frente. Oralia las presenta asegurando que la mujer es una vieja amiga con la que Alma habla mientras Oralia, furiosa por lo que le ha hecho a la muchacha, toma las pertenencias de Mirna y las echa en una caja de cartón. Cuando la muchacha se presenta, le recrimina lo que ha hecho y le devuelve el dinero de la renta para luego decirle que, debido a lo que sucedió en el bar con Alma, desde ese momento ya no la quiere en su casa. Mirna asegura que Alma actuó por si sola pero Oralia no le cree por lo que la echa a la calle. Mirna maldice a Alma y jura que se la pagará. Busca al Gato, a quien le pide que la deje quedarse en su casa unos días. Él se niega por lo que la muchacha pide ayuda a Chato, quien la deja quedarse en el cuarto de azotea en el que duerme y le ofrece su cama, quedándose él en el suelo.

Enrique se convierte en un gran amigo para Minerva, a quien le habla de amor siendo rechazado por ella. Aún así hace amistad con Silvina, de quien se vuelve médico de cabecera. Patricio nota que entre el doctor y su hermana existe algo y alienta a ésta para que se de una oportunidad asegurandole que no todos los hombres son como su ex marido. Luego habla con el médico, a quien le pide un favor enorme: Que emplee a Alma. Enrique acepta.

Leonora, quien tiene dinero, da una cantidad a Alma para que ésta se compre buenas ropas puues trabajará en el hospital de Guillermo, su marido, donde la muchacha comienza como de secretaria de Enrique, quien muestra aprecio por la muchacha, despertando los celos de Minerva, quien carga a la muchacha de trabajo y le asegura que no le permitirá que seduzca al doctor con su pinta de inocente pues conoce a las zorras como ella.

Bernardo le dice a Teresa que Patricio se ha enredado con una vulgar cantinera que no vale nada. Teresa acude a Patricio para reclamarle y éste le dice que el único que le pudo decir todo fue Bernardo, quien intentó pasarse de listo con la muchacha a la que él nada más defendió. Rosaura se entera de ello de la boca de Teresa e indignada, exige a su marido que le diga qué es lo que hacía con esa infeliz. Bernardo le echa en cara su infidelidad y le muestra los mensajes que se ha mandado con otro hombre, citándose. Rosaura le dice que ese hombre es su modisto, con el cuál se ha visto para hacerse nuevos trajes y el cuál, a demás, es gay. 

Teresa exige a sus padres que dejen de pelear y cansada de ellos sale de casa y conoce a Erik en un restaurante, dejándolo atónito ante su exhuberante belleza. El muchacho queda flechado con ella.

Jesús confiesa de nuevo su amor a Alma despertando los celos de Mirna, quien está presente y se niega a hablar con Alma acusándola de ser la responsable de que Oralia la haya corrido. Alma le reprocha a su supuesta amiga el haberla ofrecido a un hombre a cambio de dinero. Al saber eso, Jesús exige a Mirna que le diga si eso es cierto, jaloneándola. Llegan el Gato y Chato a armar un lío y el Gato le asegura a Alma que ella solamente será para él. Esto causa que entre el bándalo y Jesús haya una pelea en la que los dos se agarran a golpes y salen lastimados por igual. Mirna culpa a Alma por todo.

Dulce cuenta a Leonora el amor que siente hacia Jesús, su mecánico. Leonora le aconseja a su hijastra que se olvide de ese muchacho el cuál su padre, Guillermo, jamás aceptaría. Leonora no deja de pensar en Alma y en las ganas que tiene de gritarle que ella es su madre.

Patricio presenta a Alma ante Silvina, quien siente simpatía por la muchacha, a la que le ofrece su amistad y su casa. Quien reacciona de diferente manera es Minerva, quien al llegar a casa y ver a la muchacha allí le asegura a Patricio que jamás la aceptará. Alma entonces cuenta a Patricio que Minerva es la mujer que le hace la vida imposible en el hospital pues está celosa de ella mientras que Minerva confiesa a su madre odiar a Alma pues es una ignorante que ha conseguido su trabajo por recomendación y no con sacrificio como la demás gente. Silvina sabe que su hija está celosa y le aconseja que controle lo que siente pues de cualquier forma se ha negado a aceptar al doctor Cisneros como pareja. En un arranque, Minerva sale a cenar con el doctor y lo besa. Él nuevamente le pide que sea su novia y ella acepta.

Erik sigue a Dulce hasta el taller de Jesús, donde éste la rechaza destruyéndole el corazón. Erik habla con el mecánico, al que pide que siempre reaccione así pues Dulce se ha encariñado con él y su amor no puede ser.

Chato sufre por el desprecio de Tania por lo que El Gato le aconseja que la haga suya a la fuerza pues la muchacha es del tipo de mujeres que parecen dificiles pero una vez que un hombre les muestra su fuerza se vuelven sumisas. Chato piensa seriamente en las palabras de su amigo.

Oralia recibe la visita de Leonora, a la que le pide que no visite tanto a Alma pues la muchacha puede sospechar la verdad. Leonora llora y confiesa cuanto sufre por callar y no decirle a Alma que ella es su madre sin sospechar que Mirna las está escuchando.

OCTUBRE 2013. Patricio suplica a Minerva que no sea dura con Alma, la cuál no tiene la culpa de su suerte y la cuál ha sufrido demasiado tambien. Minerva no entiende razones y cree que el hecho de que su hermano ame a una mujer como Alma será peor que haberse casado con Teresa. Por su parte, Silvina pide a su hijo que le de tiempo al tiempo segura de que Minerva cambiará su actitud pues solamente está celosa. Feliz, la mujer le cuenta a su hijo que debido a esos celos su hermana se ha dado la oportunidad de volver a amar y ha iniciado una relación con el doctor Enrique Cisneros. Para la buena madre Alma resulta una muchacha sencilla pero buena, incapaz de engañar o hacer algo malo por lo que él acude a la muchacha y le pide que sea su novia. Alma teme a Minerva pero siente amor por Patricio, por lo que acepta ser su novia. Ambos se besan y son vistos por Mirna, quien de inmediato va con el chisme a Jesús, destruyendo sus ilusiones. Mas tarde Jesús habla con Alma, quien le dice que en realidad está enamorada de Patricio.

El Gato está cansado de robar y de explotar prostitutas. Quiere dinero fácil. Mirna le dice que ella sabe la manera en que ambos puedan salir de pobres: Explotar a Nora, la verdadera y millonaria madre de Alma.

Erik y Teresa viven un maravilloso romance que ha hecho felices a los padres de ambos pues tanto Bernardo como Rosaura desean recuperar lo perdido y pertenecer a la gran sociedad capitalina.

Alma pide a Minerva que intenten ser amigas y asegura estar a punto de terminar la prepa abierta y estudiar la universidad para prepararse y ser mejor cada día. Cuenta a la mujer la historia de su vida y que cercanía al doctor Enrique Cisneros se debe a su interés por aprender, pero nada más, pues ella ama perdidamente a Patricio. Minerva entonces reacciona y cree que la entiende por lo que se disculpa con ella. Alma le pide que sean amigas. Las dos se dan la mano y un abrazo y, al descubrirlas, Enrique las felicita por ser amigas.

Teresa busca a Patricio y le pide que regresen sin cansarse de ser rechazada. La muchacha le asegura saber que se ha enredado con una muerta de hambre que no vale nada y que está dispuesta a destruirla si él insiste en estar junto a ella. Patricio la desafía y le promete que si se atreve a hacerle daño a Alma él mismo se encargará de hacerla pagar.

Leonora visita a Alma. Las dos hablan de si mismas y Alma se atreve a preguntarle a la mujer porqué se ha encariñado tanto con ella y la visita si no son nada y su amiga es Oralia. Leonora no sabe que decir y pregunta a la muchacha qué haría si encontrara a su madre. Alma solo deja saber el rencor que siente hacia la mujer que la abandonó. Cuando Leonora sale de la casa, es abordada por el Gato, quien le dice que debe hacer negocios con ella. Le exige una fuerte suma de dinero a cambio de que no le diga a Alma la verdad. Leonora le pide tiempo y habla por teléfono con Oralia, quien le asegura que el Gato le sacará todo cuanto pueda así que lo mejor será hablar con la verdad.

Bernardo y Guillermo comen juntos para cerrar un negocio. En la reunión se conocen Leonora y Rosaura, quienes hacen amistad a pesar que Rosaura resulta un tanto escandalosa y extravagante para la reservada Leonora. Cuando Alma y Minerva llegan acompañando a Enrique, Bernardo y Rosaura tratan a Alma con la punta del pie. Más Bernardo, quien la reconoce y pregunta a Guillermo como es que puede emplear a mujerzuelas en su empresa. Alma no sabe que hacer y reacciona violenta, gritando a los cuatro vientos que Bernardo es el hombre que pagó para poder violarla y abusar de ella, causando enorme vergüenza a Guillermo, quien al estar en su hospital la despide a pesar de las suplicas de Leonora y Enrique para que no lo haga. Alma llora y es consolada por la Leonora, a la que pregunta como es que una mujer como ella es amiga de Oralia y la ha ayudado a ella. Leonora calla pero Alma le confiesa que algo en el corazón le dice que ella es algo más que una amiga y que eso la confunde. Leonora entonces le confiesa a la muchacha que ella es su madre. Ambas se abrazan, lloran, y Leonora pide perdón asegurando que si se alejó fue porque estaba cansada, porque Eduviges la amenazó después de que el viejo Prisciliano intentó propasarse con ella. Alma se asombra y dice que eso fue exactamente lo mismo que le pasó a ella, por lo que entiende aún más a su madre.

Las dos mujeres creen que habrá un momento en el que vuelvan a Alvarado y pongan a Prisciliano y Eduviges en su lugar. Por su parte, Leonora le pide a su hija que se deje ayudarla para que se prepare, sea alguien, tiunfe, y regrese a Alvarado a demostrarles a todos que estaban equivocados. Alma acepta por lo que comienza con sus estudios universitarios y, a pesar de la oposición de Guillermo, ante la insistencia de Leonora y Enrique continúa trabajando en el hospital.

Mirna se presenta ante Oralia, queriendo indagar más sobre la vida de Alma. Oralia le asegura saber que ella fue la que le dijo a el Gato que esa mujer es la madre de la muchacha pero que jamás podrán sacarle dinero porque Leonora le ha de confesar a Alma que ella es su madre. Mirna se lo dice a el Gato, quien cree que de ser así las cosas el negocio se le han venido abajo pero Mirna aconseja al hombre para que haga suya a Alma por la fuerza pues solo así hará que ésta no se case y después podrán explotarla y sacarle dinero a cambio de no decir lo que le sucedió.

Patricio consuela a Alma por el mal momento que pasó y la ayuda con sus estudios universitarios, dispuesto a hacerla cumplir sus sueños.

Enrique, completamente enamorado de Minerva, le pide a ésta que sea su esposa y acude a Silvina para pedirle su mano. Feliz, la madre pide al doctor que cuide de su hija y jamás la deje desprotegida pues es una mujer muy sensible.

Para olvidar a Alma, Jesús busca a Dulce y le pide que sea su novia. Ella lo acepta y le pide que salgan. Se ven en un centro comercial a escondidas de Erik y Teresa, quienes entran al cine.

Patricio conoce a Leonora pues Alma la lleva a su casa, en donde Silvina la recibe y brinda su amistad. La sorpresa se la lleva Leonora al ver entrar a Minerva y ser presentada ante ésta como madre de Alma. Leonora pide a Minerva discreción mientras ella encuentra la manera de decirle a Guillermo la verdad sobre su pasado. Las mujeres hacen un pacto de amistad, seguras de que formarán entrañables lazos familiares.

Mirna se presenta ante Oralia, queriendo indagar más sobre la vida de Alma. Oralia le asegura saber que ella fue la que le dijo a el Gato que esa mujer es la madre de la muchacha pero que jamás podrán sacarle dinero porque Leonora le ha de confesar a Alma que ella es su madre. Mirna se lo dice a el Gato, quien cree que de ser así las cosas el negocio se le han venido abajo pero Mirna aconseja al hombre para que haga suya a Alma por la fuerza pues solo así hará que ésta no se case y después podrán explotarla y sacarle dinero a cambio de no decir lo que le sucedió.

Bernardo y Rosaura discuten por las vergüenzas que él le hace pasar a ella. Él sigue insistiendo en que Alma fue quien se le insinuó. Teresa los sorprende con una nota en el periodico en la que aparecen Patricio y su futura esposa: Alma. La muchacha hace un excandaloso berrinche y exige a su padre que se encargue de destruirlos, a los dos, pues ahora odia a Patricio tanto o más de lo que una vez lo amó. Bernardo entonces ofrece una fuerte cantidad de dinero a El Gato para que éste se encargue de desaparecer a Alma. El maleante aborda a la muchacha para decirle que ya sabe que tiene novio y que su madre apareció. Ella intenta ignorarlo pero entonces él la besa por la fuerza. Ella lo cachetea y él, fijándose que nadie lo vea, le tapa la boca y la arrastra hasta su casa, donde intenta abusar de ella. Alma logra escapar y es arrollada por un microbús por lo que queda tendida sobre el suelo. El Gato se da a la fuga mientras que la muchacha es levantada por una ambulancia y llevada a la cruz roja. Cuando Oralia se entera acude a su lado no sin antes avisar a Leonora lo que ha sucedido, alarmándola. La sufrida madre llega a la cruz roja ys e entera de que su hija se debate entre la vida y la muerte. Se lo hace saber a Patricio. Nadie se explica qué pudo ocurrir para que Alma se distrajera y no se diera cuenta de la cercanía del autobús, mientras que el Gato informa a Bernardo lo que sucedió y éste le da dinero para que huya, mientras que Teresa solo espera que su enemiga se muera para así dejarle el camino libre con Patricio, al que acude fingiendo estar preocupada y cometiendo una indiscreción, al decirle que tras la muerte de Alma ella todavía estará dispuesta a casarse con él. Patricio le hace saber que aunque Alma muriera, él jamas se casaría con alguien como Teresa, la cuál sufre amargamente por el rechazo del hombre y comprende que quizás ella fue la única culpable del desprecio que éste siente hacia ella.

Chato intenta seducir a Mirna, quien solo se burla de él por lo que la toma por la fuerza y la viola. Ella llora y entonces él le pide que no se queje, pues solo siguió los consejos que ella misma le dio a el Gato. Mirna le grita cuanto lo desprecia y entonces él la saca a empujones de su cuarto de azotea, arrojando todas sus pertenencias al vacío. Mirna llora amargamente.

Guillermo descubre a Dulce besándose con Jesús y le prohíbe que se relacione con alguien como él. Dulce se revela ante su padre asegurando que él nunca cuidó de ella ni le importó su vida por lo que ahora no puede prohibirle nada. Guillermo hace responsable a Erik de las locuras que pueda cometer su hermana. Jesús cree que lo mejor es terminar con ella pero Dulce le suplica que no la deje o se morirá.

Mirna se entera de lo sucedido a Alma afuera de la casa de el Gato, al que busca sin encontrarlo. Le llama al celular y le pide ayuda pues Chato la ha corrido de su cuarto. El Gato no desea ayudarla y le aconseja que se las arregle como pueda. Ella le dice saber que él está detrás de lo que le sucedió a Alma afuera de su casa y que si no la ayuda ella misma lo denunciará. El Gato ahora está en las manos de Mirna, quien desea vengarse de Chato.

Alma se debate entre la vida y la muerte causando un gran dolor a quienes la quieren, principalmente a Patricio y Leonora, quien no escatima en gastos para que su hija reciba la mjor atención. Cuando Guillermo descubre que su esposa ha gastado demasiado dinero se lo reclama. Ella asegura estar haciendo obras de caridad y entonces él le exige que le diga de qué es la cuenta de hospital que ha cubierto. La mujer no dice nada y el hombre decide investigar por si mismo. Al descubrirlo todo, le exige a su mujer que le diga porqué ayuda tanto a Alma Del Mar. Leonora le dice la verdad: Que Alma Del Mar es su hija promogénita. Al saber tal verdad, Guillermo recrimina a su mujer y la corre de su casa asegurandole que jamás volverá a saber de él y de sus hijos, Erick y Dulce, quienes no desean que la mujer los abandone pero Leonora está dispuesta a recuperar a su hija y a estar con ella hasta el último momento.

El Gato entrega a Mirna una fuerte suma de dinero y entre los dos le meten un susto al chato, quien cree que corre peligro y po lo tal acude a declarar al ministerio público, siendo encerrado. Desde ese momento las autoridades buscan al gato, quien pide Bernardo que lo ayude pues quizás pueda ser atrapado por la policía y desea irse al extranjero. Bernardo no hace más que burlarse de pel y le jura que no lo ayudará más. Él mismo toma el teléfono para denunciarlo pues no está dispuesto a ser extorsionado. El Gato intenta impedirlo pero Bernardo muestra resisencia por lo que el maleante le dispara. A lo lejos. Teresa lo presencia todo y acude a su padre, quien muere instantáneamente.

Patricio y su familia acuden al entierro de Bernardo, donde Rosaura los corre y culpa al hombre del sufrimiento de su hija. Por u parte, Teresa habla a solas con él y le asegura que no lo buscará ni le rogará más pues ha comprendido que jamás la amará. Le desea lo mejor y tras salir del cementerio toma sus cosas y vuelve a Xalapa con su madre, ante la cuál llora, desahogándose, creyendo que ha hecho mal y que por su necedad de atrapar a un hombre que no la quiere su padre murió.

Alma abandona el hospital y se instala en la casa de Oralia, donde Mirna le aguarda. Oralia le pide a la muchacha que se marche pero esta insiste en que es importante que hable con Alma. Lo hace y le dice estar al tanto de lo que ha sucedido. Le suplica que la perdone y que le preste dinero para irse de la ciudad. Alma no tiene dinero que prestarle y entonces Mirna le dice que ella sabe que Leonora es su mamá. Oralia no puede creer el cinismo de la muchacha, quien les dice que hace semanas que Chato la violó para después entregarse a las autoridades y que el Gato se ha ido del barrio. Alma asegura que al Gato pronto lo atraparán pues ha levantado una demanda en su contra por intento de violación por lo que el maleante es sorprendido por la policía y llevado a prisión, donde tiene un careo con Charo, quien lo acusa de todos sus crimenes. Las demás víctimas de los malechores se presentan a declarar por lo que son condenados a largos años tras las rejas.

Al estar sola, sin dinero y sin trabajo, Mirna, desesperada, comienza a prostituirse en las calles, donde es presa de peleas e injusticias. Mientras se entrega a un cliente llora recordando como fue su vida, confirmandose a si misma que siempre será mala yerba.

Jesús habla con Alma y le ofrece su amistad sincera, asegurando que ha aprendido a verla como amiga. Alma le aconseja que sea feliz con Dulce, que salve ese amor, pero el muchacho cree que no son compatibles por lo que ha decidido alejarse de ella y seguir por buen camino, con su vida.

Tanto Dulce como Eric no estan dispuestos a vivir sin Leonora por lo que le hacen ver a Guillermo que debe perdonarla pues ya ha sufrido demasiado. Este busca a su esposa y le pide perdón, así como se lo pide a Alma, a la que brinda su hogar para permanecer en e´l todo el tiempo que sea necesario.

Tiempo después Minerva y Enrique se casan en una bella ceremonia, llenando de felicidad a Silvina.

Jesús sorprende a Mirna prostituyéndose en las calles y la lleva a su casa, donde trata de alentarla para que salga adelante de distinta manera. Llorando, Mirna le confiesa no conocer otro medio para conseguir trabajo. Jesús le pone de ejemplo a Alma y Mirna estalla asegurando que esa costeña no es mejor que ella. El muchacho le dice que lo es, y que eso se debe a que a pesar de todo Alma salió a delante, se esforzó, no tomó el camino fácil. El preocupado Jesús convence a la muchacha de acudir a Alma, a quien le pide perdón de rodillas y le suplica que junto con Jesús la ayude. Alma le propone ayudarla solo dandole las mismas oportunidades que ella tuvo, por lo que la inscribe en una escuela y le paga una larga estancia en la pensión de Oralia, quien no confía del todo en la muchacha.

Alma y Patricio viven su amor intensamente y él le entrega un precioso anillo de compromiso para pedirle que sea su esposa. Llena de emoción, la muchacha acepta y lo besa apasionadamente.

Guillermo insiste en prohibir a sus hijos el tener amistades de distintas clases sociales pero Leonora intercede por ellos haciendo que el hombre acepte que sus hijos son responsables y libres para elegir y amar a quien desee por lo que al tener la libertad de amar, Dulce busca a Jesús y le pide que reanuden su amor pues su padre ha decidido aceptarlo. El muchacho acude a hablar con Guillermo, a quien le deja claro que lucha por salir adelante y lo hará aún más con tal de hacer feliz a su hija. Guillermo estrecha su mano y lo acepta por lo que el joven se besa con Dulce, quien con llanto le jura que no podría amar a nadie más que a él.

En prisión, el Gato ha formado una banda que se revela contra todo y da fuertes sustos a Chato, quien se acerca a los mafiosos más poderosos, poniendose a su servicio a cambio de protección. Cuando el gato arma tremendo alboroto en la cárcel, es apuñalado por sus enemigos, por lo que muere a pesar de que Charo intenta salvarle la vida y va en busca de ayuda. El Gato muere pero a tiempo pide perdón a su amigo, a quien pide que en su nombre pida perdón a Alma, a quien Chato escribe contandole lo sucedido.

Silvina tiene una fuerte recaida que la manda al hospital, donde está a punto de morir, causando gran dolor a Patricio y Minerva, quienes se encuentran más unidos que nunca. Al final la mujer se repone gracias al doctor Enrique Cisneros, quien logra salvarla.

Alma se comunica con Salvador, a quien le dice que pronto regresará a Alvarado para reencontrarse con él, llevando consigo una grata sorpresa. Cuando llega y Salvador la ve acompañada de Leonora, se porta frío con la mujer, quien le pide perdón por lo que le hizo hace tantos años. Salvador se niega a perdonarla y no hace mas que culparla de la muerte de su hijo menor. La mujer le hace ver que no tuvo más salida ante su alcoholismo e irresponsabilidad como padre.

Eduviges se entera de la llegada de sus enemigas y asegura que saldrán de Alvarado tan pronto como llegaron. Alcina le aconseja a la mujer que se cuiden porque ni Alma ni Leonora son las mujeres que una vez se fueron por culpa de Prisciliano, su marido.

Alma habla con Lucho, quien la encuentra demasiado cambiada y le dice que todavía sigue estando enamorado de ella. Alma, con tristeza, le dice que se casará muy pronto con alguien que conoció en la capital. El corazón de Lucho se destroza completamente y se desahoga en la cantina con Cristos, quien le hace ver que, desde siempre, Alma estuvo destinada a algo más grande y superior que ellos, por lo que debe entender y aceptar lo que el destino ya por sí mismo ha decidido.

Patricio compra una preciosa casa en la qu vivirá con Alma. Lo acompañan Silvina y Minerva, quienes creen que la pareja formará un hogar feliz y dichoso.

Leonora tiene un encuentro con Eduviges, quien no hace más que insultarla y acusarla de ser una ramera. Leonora se limita a escucharla y aconsejarle que no siga escupiendo veneno pues más pronto de lo que se imagina se tragará sus palabras.

Alcina habla con Salvador y le hace ver que él tuvo la culpa del abandono de Leonora y que debería estar feliz por ella y por su hija, las cuales se han superado. Salvador se siente mal pues cree que ahora se quedará completamente solo. Alma interrumpe y asegura a su padre que ella nunca lo abandonará y que lo ayudará a salir adelante, a superarse de la misma manera que ella lo hizo.

Prisciliano intenta violar a una muchacha y esta vez es descubierto por Eduviges, quien lo abofetea y lo acusa de ser un mezquino. Le exige que prepare sus cosas y se marchen lejos de la vergüenza pero el hombre se niega por lo que Alma y Leonora, en complicidad con una inocente, le tienden una trampa. Prisciliano es sorprendido por las autoridades y es enviado a prisión. Tras las rejas, en su juicio, demasiadas mujeres se presentan para acusarlo de abuso sexual por lo que es condenado a cincuenta años la cárcel. Eduviges, llena de vergüenza, lo visita en prisión para gritarle cuanto lo desprecia y echarlo al olvido, recordándole que el dinero que él presta es de ella. Al caminar por la calle es repudiada por gente del pueblo, quienes la acusan de ladrona, usurera y cómplice de las infamias de su marido, a pesar de que ella, llorando, intenta defenderse. Entre esa multitud la mujer ve a Alma y Leonora juntas. Una mujer les da una piedra para que se la arrojen a Eduviges, quien está siendo apedrada y quien llora sorprendida al ver que ni Alma ni Leonora la apedrean, si no que, al contrario, detienen a la multitud asegurando que no merece la pena ensuciarse las manos con sangre de alguien tan despreciable como Eduviges. Se marchan en silencio y abandonan a Eduviges, quien llora amargamente en la calle, enlodada, sucia y sola.

Patricio y su familia viajan a Alvarado, donde él se casará con Alma. Lucho conoce al Patricio y le pide que haga feliz a la muchacha, pues se lo merece.

Cristos conoce a Oralia, de quien se hace buen amigo y quien los ayuda a él y Lucho a prepararse para la boda de Alma y Patricio, quienes preparan todo y anuncian que se casarán en Alvarado.

Salvador decide perdonar a Leonora, a quien también pide perdón. Ella lo presenta con su familia: Guillermo, Erick y Dulce, quien vive apasionadamente su romance con Jesús. Allí mismo se conocen Lucho y Minerva, quienes se caen bien y terminan a la orilla del mar haciendo rinconcitos de amor.

Silvina da su bendición a Alma, de quién está segura será una gran esposa para su hijo, el cuál la ama profundamente. Así mismo Leonora con Patricio, quien le promete a la mujer que no se arrepentirá de entregarle a su hija.
Alvarado se viste de fiesta. Rodeados por su gente más cercana, Patricio y Alma se casan en una preciosa iglesia y acuden inmediatamente al mar, donde se besan sellando su amor para siempre.




Fin






 
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(R) 1993   (P) 2013